Estrategia de Salud Digital del SNS: claves para la sanidad del futuro

Analizamos la Estrategia de Salud Digital del SNS: interoperabilidad, datos e inteligencia artificial para transformar la sanidad pública en España.

1/18/20263 min leer

La digitalización de la sanidad en España se ha convertido en una prioridad estratégica para sostener el sistema sanitario y adaptarlo a los retos demográficos, clínicos y organizativos de las próximas décadas. La Estrategia de Salud Digital del Sistema Nacional de Salud nace precisamente con este objetivo: ofrecer una hoja de ruta común que permita avanzar de forma coordinada hacia una sanidad más conectada, eficiente y centrada en las personas.

Una visión que va más allá de la tecnología

Impulsada por el Ministerio de Sanidad en colaboración con las comunidades autónomas, la Estrategia no se limita a incorporar nuevas herramientas digitales. Su enfoque es más profundo: transformar la manera en que el sistema sanitario genera valor a partir de la información, los procesos y el conocimiento clínico.

La salud digital se entiende aquí como un medio para mejorar la calidad asistencial, reforzar la equidad territorial y apoyar a los profesionales sanitarios en su práctica diaria. La tecnología es necesaria, pero no suficiente si no va acompañada de cambios organizativos, formación y gobernanza.

Interoperabilidad: condición estructural del SNS

Uno de los grandes ejes de la Estrategia es la interoperabilidad. Durante años, la descentralización del sistema sanitario ha permitido innovar a nivel autonómico, pero también ha generado fragmentación de la información clínica. La Estrategia plantea un modelo en el que los datos de salud puedan acompañar al paciente, independientemente del lugar donde reciba atención. Esto implica avanzar hacia sistemas que no solo intercambien información, sino que lo hagan de forma comprensible, estructurada y reutilizable dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS).

La interoperabilidad deja así de ser un reto puramente técnico para convertirse en un elemento clave de calidad asistencial y seguridad del paciente.

Datos, IA e interoperabilidad: el núcleo de la transformación

En el corazón de la Estrategia se sitúan los datos sanitarios. El documento reconoce de forma explícita que sin datos de calidad, normalizados y bien gobernados, la transformación digital no es posible.

El problema no es la falta de datos, sino su dispersión y heterogeneidad. Por ello, la Estrategia apuesta por reforzar la calidad del dato desde el origen y facilitar su uso tanto para la asistencia como para la investigación, la planificación sanitaria y la evaluación de políticas públicas. En este contexto, la inteligencia artificial (IA) aparece como una consecuencia natural de disponer de datos interoperables y fiables. La Estrategia adopta una visión prudente y responsable: la IA puede aportar valor real solo si se apoya en datos representativos, trazables y sujetos a una gobernanza clara.

Lejos de enfoques futuristas, el mensaje es claro: no hay IA útil sin datos bien gestionados. Y, del mismo modo, no hay datos útiles sin interoperabilidad efectiva entre sistemas y territorios. Además, el uso de datos e IA debe alinearse con principios de transparencia, supervisión humana y protección de derechos. La confianza de la ciudadanía y de los profesionales se identifica como un activo esencial para el éxito de la salud digital.

Personas y profesionales en el centro

Otro aspecto clave de la Estrategia es su enfoque en las personas. Por un lado, busca empoderar a la ciudadanía, facilitando el acceso seguro a su información de salud y promoviendo una relación más activa con el sistema sanitario.

Por otro, reconoce el papel central de los profesionales sanitarios. La digitalización no debe suponer una carga adicional, sino una herramienta de apoyo clínico y organizativo, integrada en los flujos de trabajo reales. Esto exige inversión en capacitación, adaptación de procesos y una implicación activa de los profesionales en el diseño y evaluación de las soluciones digitales.

De la estrategia a la realidad operativa

La Estrategia de Salud Digital del SNS está alineada con las iniciativas europeas en materia de datos y salud digital. España parte de una posición sólida, pero el verdadero reto es convertir la visión estratégica en implementación homogénea y sostenible.

Para que la Estrategia se haga realidad, se deberá coordinar la tecnología desplegada, junto con la capacidad del sistema para coordinarse, compartir aprendizajes y mantener una gobernanza clara del dato y de la innovación digital.

La Estrategia de Salud Digital del SNS sienta las bases necesarias para que los gemelos digitales en salud pasen de ser un concepto emergente a una capacidad real del sistema sanitario. Al priorizar la calidad del dato, la interoperabilidad y una gobernanza clara de la información clínica, la Estrategia habilita el desarrollo de modelos digitales que representan a pacientes, órganos o poblaciones de forma dinámica y basada en evidencia. En este marco, los gemelos digitales se perfilan como una evolución natural del uso avanzado de datos e inteligencia artificial: herramientas para simular escenarios clínicos, anticipar resultados y apoyar la toma de decisiones, siempre con un enfoque responsable, validado y alineado con la mejora de la práctica asistencial dentro del SNS.